Al dia siguiente nos volvimos a encontrar en el mismo sitio y a la misma hora. Después de hablar y hablar y cerrarnos la paraeta, nos fuimos. Estuvimos paseando por la playa del Gurugú en una mañana maravillosa, durante varias horas que parecieron desvanecerse en el tiempo. Todo llevó a una comida en el Galeón, junto al puerto marítimo del Grao. Estábamos comiendo en buena compañía, con Gustavo y una amiga.
Proseguimos nuestra romántica velada visitando la feria alternativa y disfrutando con todo lo que en ella había.
Un recuerdo inolvidable y perfecto.
